Dieta para la fertilidad: los mejores alimentos para comer cuando intentas concebir
Dieta para la fertilidad: los mejores alimentos para comer cuando intentas concebir
Lo que comes durante los meses previos a la concepción tiene un efecto profundo en tu salud reproductiva: desde la calidad de los óvulos y los espermatozoides hasta el equilibrio hormonal, el entorno uterino y el desarrollo temprano del embrión. Una dieta para la fertilidad específica no consiste en restringirse ni privarse de alimentos, sino en proporcionar al organismo los nutrientes concretos que necesita para funcionar de forma óptima en uno de los momentos biológicamente más exigentes de la vida.
La ciencia sobre la influencia de la alimentación en la fertilidad ha avanzado significativamente en la última década, con grandes estudios prospectivos, ensayos aleatorizados e investigaciones mecanísticas que ahora ofrecen una imagen clara: ciertos patrones alimentarios mejoran drásticamente los resultados de fertilidad, mientras que otros los perjudican activamente. Esta guía explica lo que realmente indican los datos y cómo ponerlo en práctica.
La dieta mediterránea: la dieta de referencia para la fertilidad
De todos los patrones alimentarios estudiados en la investigación sobre fertilidad, la dieta mediterránea cuenta con la evidencia más consistente y sólida para mejorar los resultados reproductivos tanto en hombres como en mujeres. Caracterizada por un alto consumo de verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva, frutos secos, semillas y pescado, además de cantidades moderadas de lácteos —y un bajo consumo de carne roja, alimentos procesados y carbohidratos refinados—, la dieta mediterránea favorece la fertilidad mediante múltiples mecanismos.
Datos clave:
- Un estudio prospectivo de 2018 en el que participaron 244 mujeres sometidas a FIV concluyó que la adherencia a la dieta mediterránea se asociaba con una probabilidad un 40 % mayor de lograr un embarazo clínico y una tasa de nacidos vivos un 35 % mayor.
- Un metaanálisis de 2019 de 7 estudios concluyó que un patrón alimentario mediterráneo se asociaba significativamente con mayores tasas de embarazo clínico en parejas sometidas a TRA.
- Los estudios sobre fertilidad masculina muestran que la adherencia a la dieta mediterránea se correlaciona con una mejor concentración, motilidad y morfología de los espermatozoides.
La dieta para la fertilidad mediterránea favorece la reproducción al: reducir la inflamación sistémica (que afecta al desarrollo folicular y a la receptividad endometrial), aportar antioxidantes que protegen los gametos del daño oxidativo, favorecer una sensibilidad saludable a la insulina (fundamental para la función ovárica) y proporcionar micronutrientes clave en formas biodisponibles.
Alimentos que se deben priorizar en una dieta para la fertilidad
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Las espinacas, la col rizada, el brócoli, las acelgas y otras verduras de hoja verde oscura son auténticos potenciadores de la fertilidad: ricas en folato (esencial para la síntesis de ADN y el desarrollo del tubo neural), hierro (que favorece la producción de sangre y el suministro de oxígeno al útero), vitamina C (protección antioxidante para óvulos y espermatozoides) y vitamina K (que favorece la salud endometrial).
Procura consumir de 2 a 3 porciones diarias de verduras de hoja verde oscura. Cocinar ligeramente las espinacas y la col rizada mejora la biodisponibilidad de algunos nutrientes y reduce los niveles de oxalatos, que pueden interferir con la absorción del hierro.
Pescado graso
El salmón, las sardinas, la caballa, las anchoas y el arenque son las fuentes alimentarias más ricas en ácidos grasos omega-3 (DHA y EPA), fundamentales para la composición de las membranas de los ovocitos, el desarrollo embrionario y la señalización antiinflamatoria. El DHA omega-3 se incorpora a las membranas de los óvulos en desarrollo; unos niveles más altos de omega-3 en el líquido folicular se correlacionan con una mejor fecundación y calidad embrionaria.
Procura consumir de 2 a 3 porciones por semana. Elige especies con bajo contenido de mercurio (salmón, sardinas, arenque, trucha) y limita los pescados con alto contenido de mercurio (pez espada, tiburón, caballa real), que pueden acumularse en los tejidos y afectar al desarrollo neurológico.
Cereales integrales
El arroz integral, la quinoa, la avena, el pan integral, la cebada y otros cereales integrales aportan carbohidratos complejos de absorción lenta que mantienen estables los niveles de glucosa e insulina en sangre. El Nurses' Health Study II —uno de los estudios de fertilidad más exhaustivos realizados— descubrió que sustituir los carbohidratos de alto índice glucémico por opciones integrales se asociaba con una reducción significativa del riesgo de infertilidad ovulatoria.
La insulina crónicamente elevada debido a las dietas con alto índice glucémico impulsa la producción de andrógenos ováricos y suprime la SHBG, creando condiciones que dificultan la ovulación regular. Una dieta de fertilidad basada en cereales integrales contrarresta directamente este mecanismo.
Legumbres y proteína vegetal
El Nurses' Health Study también demostró que sustituir la proteína animal por proteína vegetal se asociaba con un riesgo un 50 % menor de infertilidad ovulatoria. Las lentejas, los garbanzos, los frijoles negros, el edamame y el tofu aportan proteínas, además de fibra, folato, hierro y fitoestrógenos que pueden favorecer el equilibrio hormonal.
Lácteos enteros
Contrariamente a lo esperado, una investigación del Nurses' Health Study descubrió que los lácteos enteros (yogur entero, leche entera) se asociaban con un menor riesgo de infertilidad ovulatoria, mientras que los lácteos bajos en grasa se asociaban con un mayor riesgo. El mecanismo propuesto implica los andrógenos y estrógenos ováricos que se eliminan junto con la grasa durante el descremado, lo que podría producir un perfil hormonal diferente. Una porción diaria de lácteos enteros parece ser beneficiosa en una dieta de fertilidad.
Frutos secos y semillas
Las nueces, las almendras, las nueces de Brasil, las semillas de calabaza y las semillas de lino aportan vitamina E (protección antioxidante para los óvulos y los espermatozoides), selenio (función tiroidea y estructura de la cola de los espermatozoides), zinc (síntesis de testosterona y producción de espermatozoides) y ácido alfa-linolénico (omega-3 de origen vegetal). Las nueces de Brasil son la fuente alimentaria más rica en selenio: solo 2 al día cubren la ingesta diaria recomendada.
Aguacates
Ricos en grasas monoinsaturadas, folato, vitamina K y potasio, los aguacates son un alimento excelente para la fertilidad. Un estudio de 2019 descubrió que las mujeres que se sometían a fecundación in vitro y consumían aguacates (ricos en grasas monoinsaturadas) tenían aproximadamente 3,4 veces más probabilidades de lograr un nacimiento vivo que aquellas que consumían menores cantidades. Los investigadores atribuyeron este resultado principalmente al contenido de grasas monoinsaturadas, que mejora la calidad del revestimiento uterino.
Bayas
Los arándanos, las fresas, las frambuesas y las moras son algunos de los alimentos más ricos en antioxidantes, ya que aportan antocianinas, vitamina C y polifenoles que protegen los óvulos y los espermatozoides del daño oxidativo. El estrés oxidativo es una de las principales causas del deterioro de la calidad de los gametos; los antioxidantes alimentarios de las bayas y otros vegetales y frutas de colores intensos contrarrestan directamente este mecanismo.
Alimentos que se deben limitar en una dieta para la fertilidad
Grasas trans
Las grasas trans industriales (aceites vegetales parcialmente hidrogenados) son las grasas alimentarias más perjudiciales para la fertilidad. El Nurses' Health Study descubrió que un aumento del 2 % en las calorías procedentes de grasas trans se asociaba con un riesgo un 73 % mayor de infertilidad por anovulación. Las grasas trans aumentan la resistencia a la insulina y la inflamación sistémica, y alteran la integridad de las membranas celulares. Revise las etiquetas de los ingredientes para detectar «aceites parcialmente hidrogenados»; siguen siendo un riesgo en algunos alimentos procesados, galletas saladas y productos de repostería comerciales.
Carbohidratos refinados y azúcar
El pan blanco, la bollería, los dulces, las bebidas azucaradas y otros alimentos con un índice glucémico alto provocan picos de insulina que afectan la función ovárica. Las dietas con alto contenido de azúcar también favorecen la inflamación y aumentan los productos finales de glicación avanzada (AGE), que perjudican la calidad de los óvulos. Reducir el consumo de azúcar es uno de los cambios individuales más importantes en una dieta para la fertilidad.
Carnes procesadas y rojas
El consumo elevado de carnes procesadas (tocino, salchichas y carnes frías) se asocia con una menor calidad del esperma en los hombres y peores resultados de fecundación in vitro en las mujeres. Las grasas saturadas, los nitratos y los compuestos oxidativos de las carnes procesadas parecen perjudicar tanto la calidad del esperma como la de los óvulos. Sustitúyalas por pescado, aves, legumbres y huevos como fuentes principales de proteínas.
Alcohol
Incluso un consumo moderado de alcohol se asocia con una menor fertilidad tanto en hombres como en mujeres. En las mujeres, el alcohol altera el metabolismo de los estrógenos, la función ovárica y la receptividad endometrial. En los hombres, reduce la testosterona, perjudica la producción de espermatozoides y aumenta el estrés oxidativo en el plasma seminal. El enfoque más seguro durante los intentos activos de concepción es la abstinencia o un consumo mínimo.
Pescado con alto contenido de mercurio
El pez espada, el tiburón, la caballa real, el blanquillo y el atún patudo acumulan metilmercurio, una neurotoxina que perjudica el desarrollo de los ovocitos y la programación neurológica del embrión. Limita el consumo de especies con alto contenido de mercurio a no más de 1 ración al mes; elige salmón, sardinas y trucha para obtener omega-3 con regularidad.
Micronutrientes que no se pueden obtener únicamente de la alimentación
Incluso la dieta para la fertilidad elaborada con mayor cuidado deja carencias nutricionales. Estos son los nutrientes clave cuya suplementación suele recomendarse:
- Metilfolato (5-MTHF): El folato de la dieta por sí solo suele ser insuficiente para las necesidades previas a la concepción, y el ácido fólico de los suplementos estándar no se absorbe de forma óptima en mujeres con variantes de MTHFR. Se recomienda tomar un suplemento de metilfolato de 1–5 mg al día.
- Vitamina D: La mayoría de las personas en Europa y en latitudes altas tienen niveles insuficientes de vitamina D para una fertilidad óptima, incluso con actividad habitual al aire libre. Se recomienda realizar análisis y suplementar hasta alcanzar niveles de 40–60 ng/mL.
- DHA/EPA: A menos que se consuma pescado graso 3 o más veces por semana, la suplementación con omega-3 (1–2 g diarios combinados de DHA+EPA) cubre una carencia importante.
- CoQ10: La CoQ10 presente en los alimentos se encuentra en el músculo cardíaco, los riñones y las sardinas, pero no en cantidades suficientes para favorecer de forma significativa la función mitocondrial de los ovocitos. La suplementación con 200–600 mg al día es el enfoque práctico.
- Yodo: Esencial para la función tiroidea (que regula todo el eje reproductivo) y el desarrollo neurológico fetal. Muchas mujeres presentan una ingesta insuficiente de yodo; la mayoría de las vitaminas prenatales y los suplementos para la fertilidad incluyen yodo.
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Fertilidad masculina y alimentación: la mitad que a menudo se pasa por alto
La conversación sobre la dieta para la fertilidad suele centrarse exclusivamente en las mujeres, a pesar de que el factor masculino contribuye aproximadamente al 40–50 % de todos los problemas de fertilidad. La alimentación afecta a la calidad del esperma mediante los mismos mecanismos fundamentales que la fertilidad femenina: estrés oxidativo, inflamación, señalización de la insulina y disponibilidad de micronutrientes.
Un patrón alimentario asociado con una mejor calidad del esperma en los hombres:
- Alto consumo de frutas y verduras (protección antioxidante)
- Consumo habitual de pescado graso (DHA en las membranas de los espermatozoides)
- Cereales integrales en lugar de carbohidratos refinados (sensibilidad a la insulina)
- Nueces específicamente: un ECA de 2012 demostró que consumir 75 g al día durante 12 semanas mejoró la motilidad progresiva y la morfología, y redujo la fragmentación del ADN
- Consumo mínimo de alcohol y carne procesada
- Nueces de Brasil (selenio para la estructura de la cola de los espermatozoides y la glutatión peroxidasa)
Planificación de comidas para una dieta de fertilidad: una semana práctica
Hacer práctica una dieta para la fertilidad significa crear hábitos alimentarios sostenibles en lugar de seguir un protocolo rígido. Un ejemplo de alimentación diaria:
- Desayuno: Avena remojada durante la noche con frutos rojos y nueces + yogur griego entero
- Almuerzo: Ensalada grande con verduras de hoja verde, garbanzos, aguacate, aceite de oliva y aderezo de limón + pan integral
- Cena: Salmón al horno con verduras asadas y quinoa
- Snacks: Un puñado de frutos secos variados + 2 nueces de Brasil; manzana con crema de almendras
Esta estructura aporta verduras de hoja verde, omega-3, cereales integrales, proteínas vegetales, lácteos enteros, frutos rojos antioxidantes y selenio, y cubre las principales prioridades de una dieta para la fertilidad de forma práctica y agradable.
Preguntas frecuentes: respuestas a preguntas sobre la dieta para la fertilidad
P1: ¿Cuánto tiempo debe cambiarse la dieta antes de que afecte a la fertilidad?
El desarrollo del óvulo tarda aproximadamente 90 días desde la etapa primordial hasta el folículo maduro, por lo que los cambios alimentarios realizados hoy afectan a los óvulos reclutados en el siguiente ciclo. Los espermatozoides tardan 74 días en madurar. Comenzar una dieta para la fertilidad al menos 3 meses antes de intentar concebir activamente (o antes de un ciclo de FIV planificado) proporciona un tiempo significativo para mejorar.
P2: ¿Es compatible una dieta vegana con una dieta para la fertilidad?
Sí, con una planificación cuidadosa. Las dietas veganas pueden ser excelentes para la fertilidad, pero requieren prestar especial atención a: vitamina B12 (es esencial tomar suplementos), omega-3 DHA/EPA (un suplemento a base de algas sustituye al pescado), yodo (las algas lo proporcionan de forma irregular; es preferible tomar suplementos), zinc (los fitatos de las legumbres reducen su absorción; remojarlas o germinarlas ayuda) y hierro (el hierro no hemo se absorbe peor; combínalo con vitamina C).
P3: ¿Debería evitar la soja en una dieta para la fertilidad?
La evidencia no respalda evitar la soja en la mayoría de las mujeres que intentan concebir. Los fitoestrógenos de la soja (isoflavonas) se unen a los receptores de estrógeno con muy poca fuerza, y las investigaciones muestran sistemáticamente que no tienen efectos negativos sobre la fertilidad en cantidades dietéticas habituales. Las mujeres con afecciones sensibles al estrógeno (ciertos fibromas, endometriosis) deben consultar el consumo de soja con su ginecólogo.
P4: ¿La cafeína es perjudicial para la fertilidad?
Un consumo elevado de cafeína (>300 mg/día —aproximadamente 3 tazas de café—) se asocia con un aumento moderado del riesgo de aborto espontáneo. Un consumo moderado (<200 mg/día —1–2 tazas de café—) parece seguro para la fertilidad. La mayoría de las recomendaciones aconsejan no superar los 200 mg/día al intentar concebir ni durante las primeras etapas del embarazo.
P5: ¿Necesito alimentos ecológicos en una dieta para la fertilidad?
Hay poca evidencia directa de que los alimentos ecológicos mejoren los resultados de fertilidad. Sin embargo, reducir la exposición a pesticidas es una precaución razonable: da prioridad a los alimentos ecológicos de la «Docena Sucia» (fresas, espinacas, col rizada, melocotones, peras, etc.) y no te preocupes demasiado por los productos que sistemáticamente presentan bajos niveles de residuos de pesticidas.
P6: ¿Puede una dieta para la fertilidad mejorar la calidad de los óvulos?
La evidencia sugiere que sí: la dieta puede influir indirectamente en la calidad de los óvulos al reducir el estrés oxidativo en el líquido folicular, mejorar la sensibilidad a la insulina, disminuir la inflamación y garantizar la disponibilidad de micronutrientes durante el periodo de maduración de 90 días. Esto se ha demostrado de forma más significativa con nutrientes específicos (CoQ10, antioxidantes y omega-3) que con un alimento concreto.
P7: ¿Qué debería comer el día de la transferencia embrionaria?
No hay evidencia específica que oriente la alimentación del día de la transferencia embrionaria. Continúa con tu dieta general para la fertilidad. Algunas clínicas sugieren consumir alimentos calientes y fáciles de digerir (sopa, verduras cocinadas) el día de la transferencia para mayor comodidad. Evita el alcohol y mantén una buena hidratación.
P8: ¿El gluten es perjudicial para la fertilidad?
En las mujeres con enfermedad celíaca —incluso si no ha sido diagnosticada—, una dieta estricta sin gluten mejora notablemente los resultados de fertilidad (la enfermedad celíaca no tratada se asocia con una menor calidad del esperma y abortos espontáneos recurrentes). En quienes no tienen enfermedad celíaca ni sensibilidad al gluten no celíaca, no hay evidencia de que el gluten perjudique la fertilidad. No lo restrinjas innecesariamente.
Conclusión: cómo crear tu dieta para la fertilidad
La evidencia es clara: una dieta para la fertilidad centrada en el patrón mediterráneo —rica en verduras de hoja verde, pescado azul, cereales integrales, legumbres, grasas saludables y alimentos ricos en antioxidantes, y con un consumo limitado de grasas trans, carbohidratos refinados, alcohol y carne procesada— es una de las herramientas más potentes disponibles para las parejas que intentan concebir.
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